NADA SERA TUYO







El día nació profundo y criminal
con insolente destello de odio.


La arena del viento pule sus muertos
y retuerce en la calle plural
su hachazo invisible.


Muertos que clavan agujas de siglos;
recuerden que esta raza maldita
devasta sus propios retoños.


Las puertas del odio
nos pierden
la clave de todo.
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FLECHA

Si una flecha tuya
perfora la luna
será ensartada en el alma.


Sus hojas abiertas de par en par
serán tu pareja de ojos
y un sólo mendigo calado temblando.


La luna ofendida hará caso omiso
en la súbita noche cautiva
si tus muros palpitan
a mi ciego fantasma .


Vuestro encuentro es la trampa
de forma ciega y sorda
sepultando ese miedo de larva.


Y en la luna con flecha
el mendigo sombrío
libera a su ciego
por la ventana de miedo.
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VOLANDO EN CASA DE JUAN




La luna quieta y nívea espera un halago en mis versos
pero aporta un espanto hacia Juan.
Veo la luz que es albina apuntando la casa de Juan.
La casa de Juan por supuesto que trae un final.

Un final en tiempos lejanos consume la luz
Me encandila la albina de Juan
o el fondo de luz o del alma ademán
Alguien huye de nieve y de a pie desde Juan
con su abrazo colgado del viento y sin cruz.


Con un final de otros tiempos,
que son los tiempos de Juan
se apaga la luz
que consume la noche de abrazo colgado del blanco viento de Juan.


Renace el miedo de Juan colgado del viento
y el miedo de infancia se niega al largo silencio de Juan
pues conoce los vientos opacos de Juan.
Negado es el blanco de nieve
El miedo blanco de Juan se ha negado.


Cruza la opaca ira de Juan a través de la luz
que es fulgurante en la casa de Juan .


¿Si los sueños de Juan son evocados
quién pensará níveamente en el viento
que había una vez
en los sueños puros de Juan?


Nadie vio a Juan
Ni el miedo nublado que viaja en el día
con un abrazo colgando sin Juan.
Y el muerto de Juan permanece contigo, lector
en su oscuro baúl de San Juan.
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ROSARIO




La furia total y no incluida en el poema es mi deseo.


Ese que en las noches
me atrapa subiendo
por tu escala de gata.
¿Tú me crees?


Y la gira y la tuerce Moebius
y no sé si subo
o bajo de cabeza
pues te llevas la rosa de mis vientos
colgando primero y muy mordiendo
junto al esposo que te escolta.
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ESE NIÑO ESE JOVEN

1

Un torrente de agua
con su vientre transparente ya me masca
no mi ojo ni mi sometido, si no mi entendimiento
porque siempre tengo claro lo que veo y oscuro lo que entiendo.

LA INFANCIA


2



La infancia y sus propios días
decapitaban y trozaban
las paredes no
los muros no
de un ensueño interpretando mis postales donde soy no.
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EL CENIT


3

El cenit se pudría sin expectativas
en los cráneos recocidos de docentes,
universitarios todos ellos,
y la escoria coronaba sus peinadas conferencias
y post grados.
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DADO A LUZ


4


El vientre dentro mascó la madre mía
el día que ilumina mi salida es del Enero
y el dolor de lechería ya no es mío
y se avecina sí,  el paso varonil ya se dispara poderoso.
Y yo recién parido
suspendido de mi flaca pata
furioso
rugiendo la palabra sin sentido
para el día en que he nacido.
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PASO a PASO

5





Pienso;
luego escribo mis pisadas que se anotan.
Pienso en el rocío, el cual no me refleja.


En la calle se pliega
mi edad inmóvil que la pienso,
me pasea, por supuesto.


Los pasos se colocan uno delante del otro
y taconeo como siempre.
Se taconea ardientemente sobre el piso.
Con retornos ruedo muy rotundo
como quiero en la calzada.


Pienso
luego pisoteo y bamboleo.
Pienso y zapateo.
Pienso y freno,
pues no olvido el equilibrio tan precario de mis pasos
como ese clavo
a los pies del Nazareno.
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ADIVINADOR

6



La nube se vacía
de par en par hacia la luna
sin olvidar ningún agravio al puto calendario
Y tu insolente rostro me ilumina
abriendo levemente sus telones.
Adivina mentecato.
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COTIDIANO

7



Y la quebrada
que es sólo un grito
agita su desierto en las murallas de mi frente
Pienso, deletreo:


T  E  R  R  O  R


Pienso y repito las quejas encuestadas
Pienso sobre lo urbano y lo divino
Con sus difuntos datos
Yo no pertenezco. Pienso.
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EN COMBATE

8


Y allí estaba la distancia que me abrazó parpadeando
y en cada parpadeo me ceñía de batallas.
El combate. La franca hostilidad, sus agresiones
y el misterioso pie forzado de perdones.

Las vaginas y sus tacones de otro día
caminaron por distintas cuerdas indolentes
suficientes y bastantes. Demasiadas.

Un croquis mínimo,
la almohada insobornable de mis noches al fin de cada día
Pero por sobre todo, para qué.
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AZAR

9

Siguen las masturbaciones amándome de día
La somera butaca en el recorrido vecindario
tampoco demora al cancerbero cínico
Está muy grave tomando su cerveza
chupando al ardiente fin del pucho
para emitir su antología de la primera peste. Si es para creerle.


Aquí pondré la palabra del primer libro que abra:


S I E M P R E


Y aquí la última palabra del que cierre:


D E S E S P E R A N Z A

¡Qué tremenda suerte!



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ALMANAUTA


I
Sólo de un fondo sin alas me estallan las raíces
trizando el espacio que dispersa.
Saetera,
tensando la cuerda literal que nos separa me disparas
y tú conmigo por un día más que nos aleja
de tu mano blanda.


Y tú distante
y yo de los azules ojos
que en mi destino de abandono
la luz de mi vacío aclara.


Aquí es Abril roto y tú ya habrás partido.
No hay tiempo, ya he nacido.
En la oficina, la tarde ya está con su cutánea
escupiendo sus sopores
sin sonido.


A las flores de la casa les crecerá un espeso barro
y todas las adorables cosas que dejaste
se morderán muy tristemente
haciéndose amarillas para siempre.


Al reverso de tu noche tenías un abanico envenenando mariposas
y un miedo que yo no conocía a la vuelta de tu cielo me aterraba.
Crecía cada día más el fin de tu universo
y todo anuncia aguaceros y tormentas
pero yo no lo sabía.


II
Después de muchos años retomo esta palabra
y cada día que pasa estás más bella
o es sólo un resplandor en la ventana que entornaste.


Quisiera,
si es que vives,
si es que el cielo existe al mismo tiempo
seducir el frío de tus ojos,
que seguirán siendo los azules
sujetar esos cabellos,
purificar del ruido ese silencio
y sostenerlo como un aliento entre mis dedos.


Pero no será posible
pues en verdad quise huir a cada paso del paso que antecede
y ya no puedo recordar esas pisadas que me diste
ni nadie mostrará jamás
mi regreso a ese camino...
.
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AZUL VIVECA




Del tubo de ensayo se escapan mis toros, querida
mientras sobre el lecho granito
tú de toros
me roes de azul
Viveca
me roes.


La afonía celeste triza un cristal en lontananza
y tus aguas me aquietan los mares de fondo.
Es todo lo que hubiera dicho en tu morada.


Pero en el fondo
donde inventas de risas y lloros
hay oscuras ruinas
anudando de escarcha como noche de frío
la soga en tu cuello.


Hay un viaje trinando el alma, querida
y sobre tu mejilla dorada
sola y blanda
tu muerte tan oscura.
.
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UN HOMBRE SE APROXIMA

Ese hombre que se arrima trae un arañazo sobre el pecho y esa herida.

En la herida constante se divisan las batallas, cataclismos, bulevares
y matices de un dolor intenso. Ten cuidado;
un hombre se aproxima de costado.

Ese hombre se arrima caminando,
se extiende con su máscara doliente
por la arista en cada esquina. Y esa herida
caminando ya fuera del  pecho se detiene
asombrada en las vitrinas, a pesar de que el sombrero va lejano
ni le importa.

El hombre continúa dando pasos, serenado
como todo corazón hecho pedazos
sin saber por qué se late;
sale saltando.

Es una herida sorprendente la que acecha solitaria
y rozando las murallas que me laten se me mueve
al ritmo de su propio ángel.

Rasante y ululante me penetra entusiasmada
soy su campo de cultivo
y ha tomado la distancia necesaria 
del hombre que desvía y que se aleja
y se aproxima con tizón arpón a que me mate, bien matado.

Se me mueve, explorando superficies se ha fijado
en mi piel de miel en miel bramando. Me la clavo.


Esa herida unida a su dolor
ya tiene una tijera en cada mano y me posee 

Y de ese hombre y sin aviso me ha clavado sus dolores
pues de aquel
ya estaba muy cansado.
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EL FIN DE LA HISTORIA


Para morir donde ruge el cosmos, hemos venido.

El mínimo orificio de la duda perdura sobre el hombre con su muerte
para ver si acierta un sólo hueso que lo una,
en el rumor equívoco de la edad, a esa vida.

Al enorme ruido de las aguas escondidas en sus llenos y vacíos
no puedes volver.
Te hundes, en cada cual y en cada uno, pero no en las aguas.

¿Qué pasó contigo? ¿Conmigo?

Suena un disparo en la ciudad desocupada
mal herida vieja iluminada,
hasta el quebranto interminable
y perduran las pisadas en un concierto de relojes repicando.

Un pájaro-raíz busca la verdad de todo aquello
y la piel,
la nuestra,
que presentía su problema redondo,
odia rutinariamente.


¿Qué hicieron conmigo?
¿Y contigo; qué hicieron?



Entrando al sonido de la confusión se nos duplicó el terror
y un horrible ensueño de perfección nos arrancó de cuajo el tiempo
para hacer de nuestra grieta,
un animal opaco y triste riéndose de nada.

Somos
desesperados
desgastados fragmentos desprendidos
de la ceniza lenta de la noche
concebida por fantasmas del lado oscuro de las sílabas
viviendo en los sueños de algún otro. Para eso hemos nacido.
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SET UP


 
La lluvia declama un carillón nocturno
sacudiendo a martillazos su vieja voz sobre la campanada de las piedras
y el tiempo desgarra los días con su apetito sin memoria
aunque se llene de turistas tristes.


Hay un péndulo de arena que cobijamos en los sueños
Retratando copiamos el resplandor de nuestras ruinas


¿Qué han hecho,
comarada
si no una masa de fracturas aullándole a su propia noche?
Somos gárgola,
cornisa.


Pesa entre las calvas
un maniático residuo alimentando los barrotes de mis huesos
o desagües.


¿Que será de mi carcajada
si no una desconsolada lluvia torrencial recorriendo tuberías
filtrándose en tus grietas?

Creí alguna vez que era una botella descorchada
la risa que brotaba
pero era puro sarro
sedimento.


¿Qué será de la palabra de María?
Caligrafía apenas de nuestros corazones
Apenas lo latí cuando aquel día me lloví.


¿Qué será de nuestras vidas sin raíces
si no trinos?
Volantines parecían.
Eran pozas
Agujeros.


Un farol clava su murmullo rutilante
despedazando los despojos.
Suspírame las vísceras de otro tiempo, camarada
sobre el fango.


Lo dicho;
la espiral sigue alejándonos de la semilla
y la semilla nada recuerda de nosotros.


Nosotros:
los perdidos y agotados
sin palabras en las negruras no nacidas
preguntando.
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